El lazo que une a una madre con su hijo es tan especial que resulta complicado describirlo con palabras. De hecho, quien mejor lo expresa es precisamente quien todavía no sabe hablar. Basta observar a un bebé relacionándose con su madre. La manera en que la mira, cómo encuentra consuelo en sus brazos, la atención que presta a su voz… Cuando el vínculo entre madre e hijo es fuerte y profundo, los beneficios se extienden durante toda la vida. Por eso es interesante conocer el tipo de apego que marcó tu infancia.

¿Cuándo comienza a gestarse la relación madre-hijo? ¿Está el ser humano diseñado para mantenerse cerca de su madre desde el momento en que llega al mundo? En el Día de la Madre nos hemos propuesto ahondar en las respuestas a estas cuestiones. No olvides que estamos celebrando esta bonita fecha con importantes descuentos en todos nuestros cursos. La formación que buscas sobre Crianza Respetuosa impartida por los mejores profesionales, con vídeos en alta definición (4K) a los que puedes acceder desde cualquier dispositivo.

La relación madre-hijo durante el embarazo

La comunicación entre hijo y mamá comienza a establecerse antes del parto. Aproximadamente en el cuarto mes de embarazo, el bebé percibe los sonidos procedentes del exterior. En torno a las veintisiete semanas también empieza a reaccionar al escucharlos. Y por supuesto, la voz de su madre es lo que le llega con mayor nitidez. Enseguida se familiariza con él. Las palabras cariñosas, las nanas y la música, los cuentos… existen muchas opciones para cuidar el vínculo durante esa última etapa de la gestación.

No se trata únicamente de lo que el pequeño escucha. En el curso «Cuidados de la mujer en el embarazo y el postparto», Sara Cañamero señala los beneficios de mantener unos hábitos saludables en esta etapa, tanto para la madre como para el bebé. Una actividad física adecuada y una alimentación saludable repercuten en el bienestar de ambos. Además, el estado de ánimo de la mujer durante el embarazo también tiene influencia en la salud de su hijo.

Mientras está en el útero, el bebé siente lo que su madre siente. Así lo certifican las conclusiones de las numerosas investigaciones que se han realizado sobre este tema. Valga como ejemplo un estudio de la Universidad Charité de Berlín. Este trabajo estableció comparaciones entre jóvenes adultos cuyas madres habían sufrido experiencias traumáticas durante el embarazo, con otros cuyas madres no habían pasado por estos trances.

«Los bebés que habían compartido el estrés materno en la gestación presentaban reacciones de estrés anormales en su vida posterior. Además, tenían de media mayor índice de masa corporal y menor tolerancia al azúcar, indicio de posibles dolencias metabólicas en fase inicial. La actividad de su sistema inmunitario también estaba alterada y su memoria funcional operaba peor en situaciones de tensión».
Fuente

Las primeras horas de vida: piel con piel, lactancia materna y apego

El contacto piel con piel entre madre e hijo inmediatamente después del parto es una práctica cada vez más común. «Mantener a madres y bebés juntos, así como garantizar oportunidades ilimitadas para el piel con piel y la lactancia materna, son prácticas esenciales para un parto seguro y saludable. Madres y bebés tienen necesidad fisiológica de estar juntos durante los momentos, horas y días posteriores al nacimiento. Este tiempo juntos tiene enormes beneficios para ambos», advierte J. T. Crenshaw en un estudio del 2014. Un bebé que disfruta del ‘piel con piel’ con su madre justo después de nacer tiene más posibilidades de iniciar espontáneamente la lactancia materna. Además, el contacto le ayuda a regular su ritmo cardíaco y sus niveles de azúcar en sangre.

Sostener, acariciar, mirar y oler al bebé tras el parto también tiene maravillosas consecuencias para la madre. Las hormonas que libera provoca que adapte su estado de ánimo a la maternidad, preparándola para responder a las necesidades del recién nacido. Es como si el contacto piel con piel y la lactancia materna activasen ciertos instintos maternales. En el curso «Claves para criar desde el apego seguro», Soraya Sánchez nos explica la importancia de satisfacer con celeridad las demandas del bebé, a fin de fortalecer vínculos desde su primer día de vida. Y en «Lactancia materna», Alba Padró te asesora para que puedas disfrutar al máximo de la experiencia de dar el pecho a tus hijos. Descubrirás que, además de alimentarles, estarás nutriéndoles con amor.

Elaborado por:

Tomás Magaña “La relación madre-hijo: el vínculo más especial de la naturaleza humana”, Escuela Bitácoras www.escuela.bitacoras.com

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