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Primeros Auxilios Emocionales

¿Cómo ayudar en una situación de crisis emocional?

Diana Arreola TorresMtro. Psicopedagogía

Una de las preguntas más frecuentes que recibo en el consultorio y que particularmente encuentro muy interesante es ¿Cómo poder ayudar a las personas en caso de crisis? y ¿Cómo reaccionar para literalmente no estorbar?, pues bien, en momentos de incertidumbre, dolor y agonía nuestra actitud se puede convertir en un eslabón o en una carga para la persona que está viviendo un mal momento.

He recopilado varias ideas que estoy segura serán de ayuda para saber actuar ante una contingencia emocional.

Pregunta qué quieren de ti
En una situación de dolor, duelo o tristeza una de las primeras preguntas que deberías hacer es: ¿qué puedo hacer por ti? Esta pregunta es clave para poder ser un verdadero apoyo emocional incluso mucho más que el indagar lo que ha pasado y sacar tus conclusiones frente a la persona en cuestión. Dale prioridad al bienestar de la persona y no a tu curiosidad.

Escucha lo que se te dice 
Saber apoyar es también saber escuchar y ofrecer la contención necesaria que la otra persona requiere para poder liberar sus tensiones. No tomar un rol activo en ofrecer estrategias y liderar la situación es fundamental. Apoyar es mostrarse dispuesto a ayudar a la otra persona, escuchar sus necesidades y no saturarla con consejos. Lo más importante que puedes hacer es practicar la escucha activa, es decir, hablar menos que la otra persona y hacerlo para que sea ella la que, si quiere, pueda expresarse.

No menosprecies los silencios
Como sociedad le hemos hecho muy mala fama al “silencio” con la frase de silencio incómodo, cuando en realidad lo que el silencio ofrece es maravilloso y terapéutico, es en el silencio cuando realmente podemos escuchar nuestros pensamientos. No tenemos por qué sentir incomodidad si el tiempo que pasas dando apoyo a otra persona está lleno de silencios: es normal. La compañía física es fundamental y las palabras son algo secundario casi siempre. Transmítele a la persona que para ti no hay ningún problema en permanecer largos ratos sin decir nada. Así no tendrá que actuar por compromiso durante tu presencia.

Llorar es liberador
Parece absurdo tener que decirlo, pero nunca está mal recordar esto. Hoy en día llorar está mal visto, sobre todo en el caso de los hombres, sin embargo, es un mecanismo presente en todas las culturas que sirve para descargar tensiones, agotar al organismo y, en cierto modo, aliviarse. También es un buen momento para estrechar lazos por medio del abrazo, ya que este contacto físico puede hacer que de ese momento en adelante la persona que está triste se sienta más protegida y libre de expresar los pensamientos y sentimientos que la afligen.

Da un lugar a su intimidad
Prestar apoyo emocional a alguien no significa que forcemos a la otra persona a revelar todos los motivos de su tristeza a cambio de tu compañía. Una cara de este sentimiento de aflicción es verbalizable, pero hay otra que irremediablemente queda en la intimidad y es subjetiva, o bien la persona prefiere no revelarla. Es importante respetar eso.

Observa los detalles importantes
Alguien que pasa por un mal momento es capaz de pasar mucho rato cavilando sobre lo que le pasa o centrándose en sus emociones y, por ello, es capaz de olvidar cosas importantes de su día a día. Si puedes, procura estar ahí para fijarte si esta persona está pasando por alto cosas importantes tanto en su planificación del día a día como en los pequeños gestos y movimientos que pueda hacer.

Respeta su deseo de soledad
Hay muchas personas que prefieren estar solas cuando están tristes. Por eso, no te sientas presionado en estar al lado de ellas digan lo que digan y hagan lo que hagan. Dejándoles un espacio puedes estar ayudando a que se recuperen y, en todo caso, siempre puedes aclarar que pueden contar con tu compañía en cualquier momento si en algún momento les apetece.

Elaborador por:
Diana Arreola Torres
Mtro. Psicopedagogía