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BIMUN INTERNACIONAL 2019

Exitosa participación de la delegación Vasconcelos en el BIMUN INTERNACIONAL 2019. Participaron 600 delegados y se dieron 10 premios y Vasconcelos se trajo tres..

Premio a la mejor argumentación
  • Heber Vazquez Calvillo
  • Max Hernández de la Hoz
  • Premio de Liderazgo
  • Angel Carcoba de la Vega

¿Cómo fomentar la responsabilidad en nuestros hijos?

“No siempre estarás motivado, tienes que aprender a ser disciplinado”

Vidal Schmil

Crecer entre filtros es hoy una realidad desvirtuada que nos permite mostrar una cara quien realmente NO SOMOS. Sin bien tecnológicamente estos han avanzado considerablemente, les aseguro que todavía no tienen la cobertura que los padres necesitamos. James Bridle es su conferencia TED “The nightmare videos of childrens You Tube” destaca que en la mayoría de las aplicaciones el contenido de los filtros está siendo monitoreado por un robot y lo único que en realidad filtra es el contenido de las palabras en los títulos de los videos y no el contenido en si. De tal forma que es muy fácil para nuestros hijos hoy ligar un video de los ya famosos “huevos sorpresa” hasta un video semipornográfico de “Mickey Mouse”. Esta es una situación verdaderamente alarmante ya que muchos de los problemas en internet tienen que ver con las personas que están detrás produciendo estos contenidos, osea la fuente a la cual es difícil llegar y conocer, que con la tecnología en sí. Hay que tener en cuenta que por más bueno que sea un filtro cuando un niño ó adolescente tiene la inquietud de involucrarse en una situación riesgosa a espaldas de sus padres, con el conocimiento que tienen hoy de la tecnología tiene un 80% de probabilidades de tener éxito.

Las pequeñas tareas y obligaciones de los niños deben estar siempre adaptadas a su edad. El sentido de la responsabilidad se entrena a través de situaciones sencillas y cotidianas, que pueden darse en la casa o en la escuela, y a través de la relación que el pequeño tenga con sus padres, profesores y amigos.

Enseñar a nuestros niños a ser responsables es esencial para cultivar su autoestima y seguridad. La realización de tareas en nuestra casa también los estimula cognitivamente y les ayuda a desarrollar la motricidad fina.

Cuando enseñamos a un niño a ser responsable, le estamos ayudando a ser autónomo, a tener mayor fuerza de voluntad, a creer en sí mismo, a ser disciplinado, etc. Aspectos fundamentales en el crecimiento de los niños.

El sentido de responsabilidad se adquiere a través de la experiencia y de la práctica. Las personas aprendemos a ser responsables, o a no serlo, desde la primera infancia. Por eso, es muy importante incorporar pequeñas tareas, obligaciones y deberes en el día a día de nuestros hijos.

¿Cómo transmitir o enseñar responsabilidad a los niños?

A la hora de enseñar deberes, obligaciones y responsabilidades a los niños, es importante que expliquemos claramente al pequeño qué es lo que se espera de él o de ella y la importancia que tiene lo que está haciendo.

Cuando nosotros como padres de familia rescatamos la IMPORTANCIA que tienen los hábitos dentro del hogar estamos reforzando el sentido de autonomía en nuestros hijos y de manera progresiva ellos comienzan a realizar las cosas con la intención de cuidar su cuerpo, por ejemplo, con el hábito de bañarse, su salud con el hábito de una buena alimentación etc…

Lo anterior es casi una pregunta obligada que nos hacen los padres de familia a las personas que nos dedicamos a trabajar con niños: “¿Qué debo hacer para que mi hijo se meta a bañar sin discutir?, ¿Qué método debo seguir para que se quede sentado a la hora de la comida?, ¿Debo premiar cada conducta positiva que tiene dentro de la casa? Sin duda son preguntas muy interesantes, pero en realidad no existe un método maravilloso que realmente funcione si los niños que estamos educando no saben cual es el propósito y la importancia que tienen sus actos.

Nuestro papel como madres y padres es ser comprensivos, pacientes y tolerantes. Debemos ser coherentes, respetuosos y claros a la hora de comunicar a nuestros hijos qué es lo que esperamos de ellos.

A medida que los pequeños van aprendiendo o interiorizando estas nuevas responsabilidades, debemos valorar si es necesario ir incorporando nuevas tareas, deberes o, por el contrario, debemos centrarnos afianzar aquellas que están adquiriendo.

A medida que vaya creciendo, se incrementará la importancia de las obligaciones y deberes de los niños. Es importante recordar que los padres somos su ejemplo, por lo que siempre debemos poner en práctica aquello que intentamos enseñarles.

“Un niño responsable no necesita que sus padres le digan lo que tiene que hacer. Un niño responsable es capaz de valorar las diferentes situaciones en las que se encuentra, y tomar, de forma independiente, una decisión adecuada”. Vidal Schmill (2009).

Aquí les dejo unos tips para ayudar a fomentar la responsabilidad dentro del hogar, estoy segura serán de mucha ayuda.

1- Deja que lo haga a su manera
De esta manera será más fácil que el niño pase de la obediencia a la responsabilidad. Permitirle al niño hacerlo a su manera fomentará su sentimiento de orgullo y logro y promoverá la responsabilidad.

2- El punto medio entre la permisividad y la sobreprotección
Por ello es importante decidir cuando es apropiado acercarse a ellos o darles espacio para que lo hagan a su manera. Esto depende de la madurez del niño, la conducta que ha tenido en el pasado con respecto a la responsabilidad en general y en esa tarea en particular.

3- Realización de acuerdos familiares
Se pueden realizar acuerdos e incluso contratos escritos relacionados con las tareas a realizar y los deberes u obligaciones del niño. Llegar a acuerdos en los que toda la familia esté implicada puede ser una buena forma de prevenir conflictos.

4- Reforzar conductas responsables
La recompensa no debe ser material, sino que con una sonrisa, un gracias o un abrazo es suficiente.

5- Anímale a tomar decisiones
Ayudándoles a tomar decisiones y que se hagan cargo de ellas se fomentará la responsabilidad.

6- Fomenta que se haga cargo de las consecuencias de sus acciones y decisiones
Ser responsable de lo que hacemos implica también asumir las consecuencias de nuestros actos. Si hacemos cosas que no debemos, o nos equivocamos debemos asumirlo y llevar a cabo acciones de reparación.

Nunca es demasiado tarde para fomentar valores, recordemos que los papás realmente exitosos son los que generan hijos independientes.

Extraído del libro:
Cline, F., & Fay, J. (2014). Parenting with love and logic: Teaching children responsibility. Tyndale House

Elaborador por:
Diana Arreola Torres
Mtro. Psicopedagogía

La mano de la confianza

Quien tiene un buen por que, podrá soportar casi cualquier como”

NietzschePro Acrobat

¡Feliz 2019 a todos! Mis mejores deseos para este año que apenas comienza. Nuestra escuela José Vasconcelos continúa desarrollando en nuestros hijos a través del plan educativo una virtud hermosa, la lealtad. Sin duda es una herramienta elemental de vida que nos conecta con nuestros principios y creencias. Desde niños aprendemos esto cuando nuestra mamá nos modela el “se debe” o “no se debe” hacer de las cosas en un sentido moral y cívico.

Ser leal a lo que hacemos, tenemos y somos nos forma como seres íntegros. Desde mi punto de vista esta virtud es de las más complejas para enseñar, resultaría difícil modelar como ser leales a nuestros hijos dándoles ejemplos en la vida cotidiana, tendríamos entonces que trabajar en nuestra capacidad para transmitir este valor a los nuestros.

Encuentro muy interesante realizar un ejercicio en terapia con los niños que apenas llegan a trabajar parte de su dolor ó sus emociones con “La mano de la confianza”, dicha actividad propone dibujar la mano de los niños sobre una bolsa destraza y elegir por cada dedo una persona a la que le tienen confianza.

La mayoría de los niños tienen claro a quien elegir incluso las mascotas forman parte de la confianza sin embargo, no siempre es así principalmente en la adolescencia … algunos simplemente no pueden pensar en alguien en quien puedan confiar, es así como inicio la mayoría de los tratamientos.

Habiendo elegido sabiamente las personas en las que pueden confiar, les pido que elijan un “animal u objeto” que los represente y lo dibujen en el centro de la mano. Los niños decoran, pintan, ponen frases etc… resignifican su confianza a través de esta actividad que les proporciona claridad con respecto a las personas que tienen cerca. La bolsa posee en realidad un contenido muy valioso pues tienen que escribir por qué confían en las personas que eligieron.

El centro les corresponde a ellos y es aquí en donde la creatividad de los niños explota pues tienen que elegir un símbolo, animal ó cosa que los represente y dibujarla en el centro de la mano. Al terminar realizo con ellos la reflexión de que antes de confiar en cualquier de los dedos de su mano tienen que confiar en lo que dice su centro, ósea ellos mismos. Los niños se quedan sorprendidos y entusiasmados ante tal declaración.

Para dar cierre a esta actividad tienen que escribir una carta para ellos mismos que explique el por qué ellos pueden ser unas personas confiables, inmediatamente la mayoría rescata sus habilidades, cualidades y deseos de poseer recursos que tal vez aún no han desarrollado, lo anterior es en realidad un trabajo digno de admirar y como terapeuta valoro enormemente el privilegio de presenciar lo anterior.

Elegí esta actividad para mostrarles como todos podemos regresar a escribir un ensayo seguramente sobre el por qué la gente puede confiar en nosotros, es decir, que nos hace ser leales a nuestros principios y valores, ¿somos hoy personas confiables para los que tenemos cerca?, ¿qué nos hace sentir esa seguridad?, ¿es fácil que las personas recurran a nosotros cuando tienen una situación difícil?, ¿estaremos en la mano de la confianza de nuestros hijos? Podríamos reflexionar un sinfín de preguntas al respecto. Me parece un ejercicio interesante que como familia podemos realizar, les aseguro que ustedes mismos se sorprenderán de observar las personas que hoy conforman la mano de la confianza en sus hijos.

Al hablar de lealtad hablamos también de gratitud. Es más fácil ser leal con las personas cuando sientes agradecimiento de por medio, de hecho hoy las empresas exitosas son las que constantemente les dan pretextos a sus clientes para quedarse con ellos, ya sea en los bancos, seguros de vida, marcas entre otros.

Nuestra familia es nuestra pequeña empresa, procuremos momentos de convivencia, de escucha activa, trabajemos en consencuentar las acciones de nuestros hijos, asignemos deberes, respetemos nuestros límites, forjemos su carácter y favorezcamos su frustración para que crezcan autónomos e independientes.
Seamos como esas empresas hoy exitosas en el mercado y demos a los nuestros las suficientes herramientas para que en los momentos en que tengan que tomar decisiones que comprometan su estabilidad emocional ó integridad física, siempre tengan el pretexto de regresar a su centro, su hogar.

Ojalá este 2019 comience con mucho entusiasmo con todos como familia y nos propongamos realizar esta actividad para fortalecernos y vincularnos aún mejor, vivamos siempre dándole un sentido a nuestras vidas para que nos regrese significados.

 

Elaborador por:
Diana Arreola Torres
Mtro. Psicopedagogía

Academia de Fútbol Vasconcelos

ACADEMIA FOOTBALL VASCONCELOS

Cuando la perseverancia, talento y pasión convergen en un equipo deportivo, el resultado no es otro sino el éxito.

Felicidades a nuestro equipo Femenil por este Campeonato y éxito en el siguiente Torneo!! Con este Trofeo damos también la bienvenida nuestro Titular de la Academia de Fútbol Vasconcelos: Profesor Elihu Aguado, parte del equipo Vasconcelos.

Semana Cultural

GRACIAS Al APOYO DE TODA LA COMUNIDAD VASCONCELOS

 

 

Nuestra Octava Semana Cultural fue un éxito, una semana de viajes por el mundo, talentos, aventuras gastronómicas, títeres, feria de matemáticas pero sobre todo una actividad más que refuerza nuestra identidad, nutre nuestras raíces y sigue construyendo y desarrollando alumnos con distintas habilidades.

Una semana llena de momentos felices, divertidos y con grandes aprendizajes.

 

 

¿A quién quieres más?

Hijos diferentes, necesidades diferentes

Cada uno de nuestros hijos viene dotado de características individuales genuinas. No las tiene nadie nada más que él. Incluso con dos hijos que se parecen mucho, hay diferencias en las características en las que se parecen. En su manera de manifestarlas, de interpretarlas o sentirlas.

Cuando los padres tenemos en cuenta estas características, entendemos que existan necesidades diferentes entre nuestros hijos.
Unos necesitan más dirección otros más autonomía, a unos les va mejor los en los estudios otros prefieren los deportes. Unos tienen más capacidad de abstracción, otros necesitan tocar y sentir las cosas, unos soportan mejor las frustraciones, otros solo ven problemas.

Es evidente que no podemos quererlos ni educarlos de la misma manera. Sería injusto y doloroso para ellos. Hacerlo implica no respetar lo que les define, lo que les hace diferentes y valiosos además crearíamos entre ellos una fuerte competencia pues deben “luchar” por ganarse ese reconocimiento.

Los niños pequeños verbalizan con claridad la necesidad de saber cuánto son queridos: “papá, mamá, ¿a quién quieres más? ¿A Clara o a mí?”

En realidad, no quieren saber a quién quieres más sino qué criterio utilizas para valorar a cada uno. Si a todos los quieres por igual, lejos de quedarse tranquilos, entienden que deben esforzarse por destacar, por hacer notar que ellos son diferentes, por ganarse tu reconocimiento y satisfacer su necesidad de individualización y diferenciación psicológica, una necesidad inherente en todos los seres humanos.

Empiezan a compararse entre ellos y a interpretar cada gesto tuyo como una clara declaración de preferencia.

 

Cuando son mayores, ya adolescentes, la situación puede seguir siendo igual de dolorosa para nuestros hijos pues muchos creen que no se les valora por lo que son sino por lo que hacen.

 

Interpretan que los padres quieren más o priorizan a aquellos hijos que no dan problemas, que se parecen a ellos, que conectan mejor con ellos, que obedecen y cumplen con las expectativas de sus padres. Interpretan que hay “calidades” y “cantidades” de cariño en función de unos resultados.

 

Hoy soy madre de dos hijos y caigo en cuenta de que no los quiero por igual aunque mi amor por ellos es incondicional, y no los quiero por igual porque cada uno tiene un funcionamiento cognitivo y emocional característico. Porque cada uno tiene un estilo de aprendizaje diferente o un uso de estrategias distinto para interpretar la vida. Educarles o quererles de forma uniforme es asfixiar sus talentos.

 

  1. No solo respeta sus diferencias sino ayúdale a identificarlas, valorarlas, fomentarlas y expresarlas. Implica hacerle partícipe de esas diferencias para que las viva como parte de lo que le define. Y hacer consciente a toda la familia de esas diferencias, sin juicios ni críticas sino como algo enriquecedor para todos.
  2. Ayúdale a conocer su funcionamiento cognitivo, afectivo y emocional de forma que esa seguridad le ayude a empoderarse de su vida, mejorando aquello debe modificar y permitiendo que se sienta “cómodo” en su piel. Se trata de enseñarle a tener confianza en sus propios recursos, seguramente muy diferentes de los de los demás, pero efectivos a pesar de sus límites.
  3. Crea condiciones para el éxito. Ofrécele diferentes y variadas oportunidades de autoafirmación, entornos capacitadores, donde pueda poner en práctica sus características personales. A cada hijo las experiencias que puedan enriquecerle y no a todos las mismas.
  4. ¡Siempre! interésate por su opinión, sobre todo cuando no coincide con la tuya.
  5. Fomenta y valora su participación en la familia, agradeciendo siempre su contribución. Cuanto más seguro esté de sí mismo, más consciente será de su individualidad. Esto le permitirá no sentirse amenazado por nadie ni “querrá” compararse con nadie.

No los queramos a todos por igual. Valoremos, disfrutemos y celebremos que todos nuestros hijos son diferentes. Con cosas que nos gustan más y menos. Con mayor o menor facilidad para llegar a ellos pero con un amor respetuoso con su esencia más profunda.

Amarles de manera individualizada es la mejor manera de ayudarles a aceptarse y gustarse a sí mismos.

Referencia:

RICE, F. Philip. Desarrollo humano: estudio del ciclo vital. Pearson Educación, 1997.

Elaborado por:

Diana Arreola Torres

Mtra. Psicopedagogía