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Mi actitud, ¿Tu veneno?

Errores y Preocupaciones más frecuentes en la educación de los hijos

Este artículo es una recopilación de los errores y preocupaciones más frecuentes con las que los terapeutas contendemos en consulta. No está por demás decir que si bien todos ejercemos nuestra paternidad con la mejor intención, ésta es a veces insuficiente para construir un esquema emocional fuerte y equilibrado en nuestros hijos.

A continuación te expongo 4 puntos que a mi parecer son los más interesantes y frecuentes:

1. Anteponer las emociones por encima de los hijos, por ejemplo “estaba de malas”, “no tengo dinero”, “es muy difícil ser madre y padre a la vez”, “estoy cansado”, “no puedo más” etc… Todas estas justificaciones nos hacen operar desde la emoción y no desde la razón. OJO No tomes decisiones permanentes basadas en emociones temporales.

2. Educar a nuestros hijos de acuerdo a nuestros miedos, complejos y traumas. No hay peor idea que esta, cuando educamos con miedo convertimos a los hijos en víctimas de sus circunstancias. Existen complejos que desarrolla nuestra mente que merecen incluso un premio de creatividad. Si consideras que tus emociones te rebasan al momento de educar, tal vez sea tiempo de acudir a un especialista.

3. Sobreproteger a los hijos, lo anterior obstaculiza el desarrollo de los niños y proviene directamente de la necesidad del padre de proteger no del hijo de ser protegido: es el padre el que NECESITA sobreproteger y no el hijo el que necesita esta sobreprotección. ¿Cómo darnos cuenta de que estamos sobreprotegiendo a nuestros hijos? cuando haces algo por tu hijo que por etapa de vida y por edad ya debería de hacer solo, la ironía de todo esto es que todo el mundo se da cuenta de que estás sobreprotegiendo a tus hijos menos tu. Esta actitud llega a ser tan tóxica que los niños se vuelven mimados, consentidos y berrinchudos y los coloca en un camino de vulnerabilidad social ya que a nadie le caen bien los niños sobreprotegidos enfatizo a nadie le caen bien los niños sobreprotegidos. Estudios sociales recientes muestran que el mayor índice de niños que sufren bullying en las escuelas son los que padecen sobreprotección.

4. Tener actitudes de compensación con los hijos: comprándoles lo que quieren o permitiéndoles lo que no se debe permitir. Los papás que trabajan fuera de casa suelen tener este tipo de actitudes para mitigar su culpa de “no estar”. No caigamos en pobretear a los hijos, de pronto escucho frases como: “es que pobre de mi hijo, su papá no quiere saber de él”, “pobrecito de mi hijo trabajo todo el día y solo lo veo en la noche, ni modo que llegue a regañarlo”, el victimizar a los nuestros los hace perder su poder interior y nuevamente justificar nuestras conductas poco formativas. El pobreteo es el elemento número 1 de la anti-resiliencia, si quieres bloquear el crecimiento resiliente de tu hijo para que sea capaz de resolver las adversidades que la vida le pone hazlo víctima.

Comencemos a responder y no a reaccionar, la sutil diferencia está en que la respuesta es proporcional, ecuánime, tranquila, prudente y pensada por el contrario la reacción es impulsiva, berrinchuda, voluntariosa, agresiva y se genera desde el enojo.  Lo anterior se puede lograr a través del control de nuestras propias emociones y desde nuestra conciencia de posición en la vida adulta, de hacernos responsables. No se trata de reprimir el enojo o la tristeza, se trata de saber sentirla con el propósito de hacerlo en PRO de la salud mental de nuestros hijos.

Elaborado por:
Diana Arreola Torres
Mtro. Psicopedagogía

Lo que te persigue desde adentro

No es el entorno, no es la gente, es tu percepción y tus pensamientos.

Todas las emociones son buenas algunas más agradables que otras y nos llevan a un camino de autoconocimiento que nos conectan con lo que necesitamos. El conflicto reside cuando una de las emociones nos “secuestra” y se convierte en nuestro temperamento por lo tanto en nuestro modo de actuar por la vida.

Comencemos por el miedo, es frecuente que las personas que viven con esta emoción de manera permanente se vivan desprotegidos y tengan pensamientos paranoicos como: Si salgo de mi casa algo malo me puede pasar, si les duele el brazo piensan que se los tienen que amputar… constantemente se defienden del medio ambiente porque lo traducen como una realidad amenazante, por lo tanto toman decisiones desde este lugar. ¿Te suena familiar?, ¿Conoces a alguien que esté estacionado en esta emoción? La buena noticia es que existe una emoción que trabaja como antídoto para el miedo y es la CONFIANZA. Atrévete a producirte una realidad digna de vivir una y otra vez, piensa que “lo que viene conviene” y al final lo que pasa termina por acomodarse. Aristóteles decía “si no eres virtuoso finge serlo” la forma atrae el fondo y un día después de ensayar y trabajar en tu persona la confianza te saldrá de manera natural.

Ahora es el turno de la ansiedad, si pudiéramos colocar esta emoción en el tiempo sería el futuro. La ansiedad se apodera de ideas como: ¿Qué va a pasar?, ¿Cómo voy a resolver esta situación?, ¿Qué me van a decir? Es un estado de alarma constante y a nivel corporal las personas con ansiedad manifiestan tensión en  cuello y espalda.

La ansiedad es un estado de alerta constante en el que siempre estás anticipando lo que viene. La persona que vive en este estado posee un nivel de autoexigencia muy alto que no le permite vincularse con los demás.  Una persona muy ansiosa despierta los nervios en los demás e incluso es difícil que tenga amistades profundas ya que busca controlar su entorno. El antídoto de la ansiedad es EL AQUÍ Y EL AHORA aprende a saborear lo que hay, comprende y comprueba que no pasa nada si no controlas todo, te aseguro que serás testigo de cómo la paz llega a tu vida. Un buen ejercicio para fortalecer nuestro nivel de conciencia son las respiraciones profundas y meditar.

La tristeza hace que las personas tengan un filtro de pesadez y apatía. Por ejemplo, con un duelo no resuelto, situaciones emocionalmente fuertes de la vida, enfermedades no superadas, cambios de trabajo etc.…   cuando la personalidad se instaura en esta emoción todo el entorno parece gris.  El antídoto de la tristeza es la ESPERANZA, aquí el que puede ver la luz al final del túnel gana. Es la fuerza de esta emoción que te mantiene de pie y con la fuerza necesaria para poder salir adelante de cualquier situación.

El enojo te ayuda a poner límites con los demás y a protegerte, pero ya cuando te persigue desde adentro te convierte en una persona intolerante, impaciente, super reactiva, todo te lo tomas personal, estás a la defensiva, irritable y peleando. Los que resuelven su realidad a partir de esta emoción son los reyes de la gastritis y de la colitis, cualquier parecido con la realidad es solo una coincidencia. El enojo es una emoción muy empoderada. En muchas ocasiones personalidades débiles y sin recursos se tornan en personalidades violentas y abusan de los demás y mucho OJO porque en los niños especialmente en los varones el enojo es solo una máscara que cubre al miedo.  El antídoto para esta emoción es reconocer tus VULNERABILIDADES y TRISTEZAS de la vida, de esta forma dejarás de “sobrevivir” a la vida, bajarás tus resistencias y comenzarás a fluir de una manera diferente.

Espero que este nuevo año 2020 te ayude a cerrar lo que necesitas para siempre ser la mejor versión de ti.

Elaborado por:
Diana Arreola Torres
Mtro. Psicopedagogía

Cómo elegir mejor a los amigos: 7 consejos prácticos

Varias recomendaciones y consejos para saber elegir mejor a los amigos.

Las relaciones interpersonales son procesos complejos, aunque no nos demos cuenta de ello cuando nos impliquemos en ellas.

Antes de que el vínculo de amistad se establezca completamente, ocurre un proceso de selección inconsciente que se enfoca en las cosas que tenemos en común con las otras personas, es lo que se conoce como “compatibilidad”.

En este artículo vamos a repasar un poco cómo podemos pasar de lo inconsciente a lo consciente respecto a la elección de nuestros amigos. En otras palabras, vamos a ver cómo elegir mejor a los amigos, de tal manera que podamos evitar decepciones en el futuro al darnos cuenta que los que pensábamos que eran nuestros amigos en realidad no lo eran.

¿Por qué es importante saber elegir a los amigos?

Es importante saber cómo elegir mejor a los amigos, ya que estos representan parte fundamental de la vida y es en los grupos sociales donde nos desarrollarmos en varios aspectos muy relevantes para nuestra identidad. En los círculos de amistad tenemos oportunidad de convivir con personas que a pesar de ser distintas, muestran coincidencias que hacen posible el vínculo afectivo.

Para poder optar a un desarrollo adecuado de la personalidad, hace falta experimentar cómo es tener un grupo de amigos con el que relacionarse de manera frecuente. Para que esto sea una experiencia no solo agradable sino también constructiva, es necesario saber elegir correctamente con qué grupos nos relacionamos.

Si tenemos la tendencia a relacionarnos con personas que tienen estilos de vida disfuncionales, eventualmente vamos a tener algunas problemáticas similares a las de nuestros amigos. Esto se debe a que las conductas aprendidas socialmente no son conscientes, y sin querer terminamos actuando como nuestro grupo social de referencia.

Independientemente de si aprobamos o no la manera de comportarse de nuestro grupo de amigos, si pasamos mucho tiempo con ellos vamos a terminar por replicar conductas inapropiadas. Por eso es recomendable tener claro cuáles son nuestros principios y valores, y al iniciar nuevas amistades, asegurarnos de que compartamos los mismos valores y estilos de comportamiento prosocial.

En conclusión, es importante escoger correctamente a los amigos para conservar un desarrollo de comportamiento social adecuado, dentro de las normas sociales, y además para evitar la frustración que viene tras de darnos cuenta de que las amistades que habíamos escogido realmente no nos convienen.

Cómo elegir mejor a los amigos

Ahora veamos algunos consejos que serán de utilidad al elegir a nuestras relaciones de amistad.

1. Debe haber simpatía

Ninguna relación de amistad es capaz de funcionar adecuadamente sin que exista simpatía de por medio. Aunque tengamos muchas cosas en común con la otra persona, si no sentimos que el otro sujeto nos agrada, no hay forma de que podamos establecer una relación de amistad sólida, y no vale la pena que forcemos el trato.

2. Conversa sobre tus intereses

Una buena manera de conseguir personas con intereses en común que puedan ser nuestros amigos, es tener la costumbre de mencionar nuestros pasatiempos y aficiones en las conversaciones triviales que solemos entablar con cualquier persona. Nunca sabemos cuándo podemos toparnos con alguien que tenga cosas en común.

3. Frecuenta lugares distintos con regularidad

Cuanto hacemos un hábito de frecuentar los mismos lugares de forma recurrente, es bastante probable que conozcamos personas que hagan lo mismo, independientemente del motivo que los lleve a ese lugar. A veces, la limitación en cuanto a los contextos sociales a los que nos exponemos, hace que no tengamos muchas relaciones sociales entre las que elegir, lo cual hace que suban las posibilidades de aceptar casi a cualquiera como amigo. Lo mejor es variar, para tener la oportunidad de conocer gente nueva; gimnasio, biblioteca, parques, etc.

4. Debe existir tolerancia

La tolerancia debe ser recíproca, tomando en cuenta que a pesar de todas las cosas en común que podáis tener tus amigos y tú, siempre existirán diferencias dentro del vínculo de amistad. Estas diferencias deben ser manejadas de la mejor manera posible, dentro de un ambiente de respeto por las ideas del otro.

5. Fíjate cómo las personas tratan a otras

A veces, el hecho de que un individuo nos trate bien a nosotros no implica que sea una buenas persona. Para evitar tomar una mala decisión al dejar entrar a alguien en nuestras vidas, es importante fijarse en cómo trata a los demás, y sacar conclusiones.

6. Inicia conversaciones controvertidas

Los temas controvertidos y polémicos funcionan como un medidor de tolerancia en cuanto a la calidad de amistad que los otros nos pueden llegar a ofrecer. Si cuando tratas temas sensibles o polémicos la otra persona esta se siente incómoda o reacciona con actitud defensiva, posiblemente no sea una persona tan tolerante como cabría esperar.

Eso sí, asegúrate de no tocar temas polémicos que hablen de problemas que tu amigo o amiga ha sufrido personalmente en el pasado, ya que la irritabilidad ante estos temas puede ser solamente a causa de experiencias traumáticas y ansiedad generada por los conceptos tratados.

7. Comprueba si le gusta pasar tiempo contigo

En muchos casos las personas solo se interesan en nuestra amistad para obtener algún beneficio puntual y luego marcharse de nuestras vidas, lo cual no tiene por qué ser negativo siempre y cuando las personas sepan expresar sus intenciones con honestidad. De lo contrario, es preferible evitar a las personas que se acercan únicamente para favores.

Lo ideal es verificar si tus nuevos amigos tienen tiempo para ti de vez en cuando, o si por el contrario siempre que les invitas a algún lugar tienen una excusa. No invertir tiempo en ti y estar solo presentes para recibir algún tipo de beneficio es una señal de alerta; entonces es buena idea comenzar a cuestionar si realmente hay amistad.

Elaborado por:

Psicólogo Andrés Carrillo “Cómo elegir mejor a los amigos: 7 consejos prácticos”, Psicología y Mente  www.psicologiaymente.com

Referencia:

  • Kassin, S., Fein, S., y Markus, H.R. (2017). Social psychology. Belmont, CA: Cengage Learning.
  • Vanman, E.J., Paul, B. Y., Ito, T.A. y Miller, N. (1997). The Modem Face of Prejudice and Structural Features That Moderate the Effect of Cooperation on Affect. Journal of Personal and Social Psychology, 73(5), pp. 994 – 959.

La fortaleza de la amistad

Los amigos son aquellas personas que encontramos en la vida y que permanecen en ella en los buenos y malos momentos.

Fernando Manzanilla

No importa si los vemos seguido o tal vez no tanto como quisiéramos. Lo cierto es que están presentes en los momentos importantes que vivimos, ya sea para compartir un logro o una alegría, o a veces para darnos su hombro para llorar.

Nos abren los ojos cuando no queremos hacerlo, nos convidan de su energía sin importar lo que eso cueste, porque nuestro bien es el suyo, al igual que comparten nuestro dolor. Nos defienden si es necesario, y nos reprenden para reaccionar también. Lo cierto es, que un amigo es aquella persona capaz de tocar nuestras fibras más escondidas porque nos conocen bien, a veces mejor que nosotros mismos. El simple hecho de contar con su presencia, a veces en el silencio, es capaz de proporcionarnos la compañía más cálida que necesitamos.

A algunos los conocemos en la bonanza, otros son compañeros de tragedias o desgracias; al final de todo todos tienen un lazo único e irrompible que los une a nuestra vida y que sabemos que lejos de algún día romperse, éste se unirá aún más.

Hay que agradecer que contamos con alguien con quien reír, o llorar o simplemente estar, pues el hecho de que dos almas se comuniquen a ese nivel, nos recuerda que somos seres capaces de desarrollar nuestra a veces, lastimada capacidad de perdonarnos y creer en una mejor versión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

Cultivar la amistad, no es sólo un don, sino una bendición; quienes cuentan con un amigo en su vida, están mejor preparados para enfrentar las adversidades de la misma y no sólo eso, también pueden disfrutar con mayor intensidad los momentos de paz y felicidad que siempre llegan, aunque a veces parezca que tardan. Lo cierto es que, tener un amigo, y saber serlo, son dos cosas diferentes que debemos aprender a hacer para darle sentido a muchos de nuestros esfuerzos en esta vida, tener con quién compartirlos.

Elaborado por:

Fernando Manzanilla (15 Septiembre 2014) “La Fortaleza de la Amistad”, Imagina México www.laboratoriodefelicidad.mx

¡Feliz Navidad!

Cómo educar para que le pasen cosas buenas a tus hijos

Listos para la final del Torneo de Basket

Formando personalidades Egocéntricas

«Yo, YO, YO, YO»

Cada día es más frecuente encontrarnos con aplicaciones y desarrollos tecnológicos que nos ofrecen comodidad instantánea al tiempo que nos aíslan de nuestro entorno, volviéndonos más solitarios y egocéntricos, no es coincidencia que la depresión infantil y los trastornos de ansiedad en adultos estén a la orden del día.

La baja tolerancia a la frustración es una consecuencia de literalmente “pedir sin esperar”, por lo que el EGO que es únicamente una fantasía de bienestar y créanme como dicen las mamás: “no tiene llenadera” gobierna nuestra personalidad y nos deja inválidos de conectar con nuestro VERDADERO YO, quien en el fondo es humilde y se nutre de las sensaciones más que de lo material.

¿Cómo se forman las personas egocéntricas?

Las personas egocéntricas tienen una barrera psicológica que les impide actuar con empatía hacia los demás, únicamente ven por su propio bien.

Frecuentemente el origen de este rasgo puede encontrarse en su experiencia familiar, integrado por padres de poca afectividad, que proyectan en sus hijos deseos de grandeza y omnipotencia.

Aquí te presento los rasgos más destacados en las personalidades Egocéntricas.

1. Falsa autoconfianza

A pesar de que la imagen externa del egocéntrico puede aparentar una gran confianza en sí mismo, la realidad es otra. Las personas egocéntricas suelen ser inseguras. Según el psicólogo alemán Erich Fromm, esto se debe a un mecanismo de defensa (1991). Proyectan una autoconfianza artificiosa y parecen convencidos de todo lo que dicen, es por ello que pueden resultar persuasivos y ser capaces de actuar como si tuvieran una gran autoestima.

2. Exceso de autoestima

Se observa que se valoran excesivamente a sí mismos. No obstante, el investigador D.M. Svarkic sostiene que esta actitud puede indicar justo lo contrario: una autoestima frágil que intentan compensar mediante esfuerzos para ser respetados, reconocidos y admirados por las demás personas.

3. Sentimientos de grandeza

La persona egocéntrica cree ser poseedora de grandes talentos y habilidades especiales, y piensa que sus problemas y necesidades solo pueden ser atendidos por personas con gran capacidad y prestigio.

4. Distorsión de la realidad

El egocéntrico solo acepta la realidad que encaja con sus ensueños de grandiosidad. Tiende a no dar crédito o simplemente rechaza aquellos aspectos de su vida que ponen en tela de juicio su prestigio y su imagen de persona perfecta y admirable.

5. No es capaz de reconocer los sentimientos de los demás

La pobre manifestación de sentimientos y gestos afectivos hacia las personas de su entorno (mostrarse sensible le haría sentirse inferior) contrasta con la necesidad del egocéntrico de ser admirado, halagado y respetado.

6. Reacciona de forma excesiva ante las críticas que recibe

Aunque pueda no expresarlo de forma directa, el individuo con personalidad egocéntrica es muy proclive a sentirse ofendido ante cualquier crítica (Kohut, 1972). Considera que los demás no tienen suficiente nivel o autoridad para juzgarle, y que probablemente las críticas se deban a la envidia que despierta. Suelen mostrarse excesivamente susceptibles.

7. Se compara con los demás y siente envidia

Le preocupa sentirse valorado como mejor que los demás. De forma indirecta, la persona egocéntrica expresa sentimientos de envidia, ya que no es capaz de aceptar el éxito ajeno. Tampoco son capaces de aceptar la ayuda de otra persona. Este último punto es paradójico, puesto que a pesar de que necesitan recibir elogios y respeto por parte de los demás, se muestran incapaces de aceptar ninguna clase de ayuda.

Estos son algunos de los rasgos que constituyen la personalidad egocéntrica, sin duda y muy en el fondo son personas que parecen nunca estar satisfechas con nada, no adquieren compromisos fuertes y ni saben como mantenerse estables en relaciones sentimentales.

Atentar contra su EGO es una tarea difícil pero no imposible, si quieres conocer más a fondo la construcción de esta personalidad te dejo una referencia que estoy segura será de mucha utilidad.

Referencia:
Montealegre, R. (1994). El lenguaje egocéntrico en la psicología contemporánea polémicas e investigaciones. Revista latinoamericana de psicología, 26(1), 111-128.

Elaborado por:
Diana Arreola Torres
Mtro. Psicopedagogía

¿Comprendemos los adultos el Duelo Infantil?

“El duelo es el pasaporte que nos saca del sufrimiento y permite que el dolor pase”

Jorge Bucay

El duelo infantil es muy diferente al del adulto, y la manera de expresarlo es variable en cada niño y en cada edad. Constantemente la información que los padres proporcionan al niño sobre la muerte es escasa, tardía y equivocada. Además, en un intento fallido de proteger al hijo del sufrimiento, suelen ocultar sus emociones negando el impacto de la muerte, lo cual impide al niño expresar sus propios sentimientos favoreciendo la aparición de dificultades y problemas psicológicos presentes y futuros.

¿Qué es el duelo?

El duelo se puede definir como el conjunto de representaciones mentales y conductas vinculadas con una pérdida afectiva, cuyo objetivo es aceptar la realidad de la pérdida y adaptarse al nuevo entorno. En el niño el proceso de elaboración del duelo vendrá determinado por la etapa evolutiva del desarrollo en que se encuentre, por su temperamento, su entorno social y particularmente por la actitud de los adultos que le rodean. Diversos estudios en psicología demuestran que los niños a los que se les informa de una muerte inminente, que son alentados a expresar sus sentimientos sobre la futura pérdida y que participan en el cuidado del enfermo, superan el duelo mucho mejor que aquellos que, por estrategia compasiva, son separados del familiar moribundo y de los rituales funerarios.

¿Cómo entienden la muerte los niños y cómo manifiestan su duelo?

Según la etapa madurativa en que se encuentre el niño, será distinta la manera de entender el concepto de muerte y la forma de expresar su duelo.

  Primera infancia (desde la lactancia hasta los 3 años de edad). Los niños tan pequeños obviamente no comprenden el concepto de muerte, pero sí de abandono o separación percibida como amenaza a su seguridad y bienestar. Ante la ausencia de la figura materna, presentarán inicialmente reacciones de llanto, inquietud y actitudes de alerta que con el tiempo darán paso a un estado de apatía.

  Niños de 4-6 años. En estas edades, los niños tienen un concepto limitado de la muerte y creen que es algo provisional y reversible. Además, predomina el “pensamiento mágico” de que los deseos pueden hacerse realidad, por lo que es necesario reiterarles lo ocurrido y su significado con un lenguaje claro y sencillo.

Aparecen con frecuencia los siguientes mecanismos de defensa: conductas de regresión (enuresis, succión del pulgar), angustia de separación, miedo a morir, perplejidad (preguntan reiteradamente por el fallecido, sobre cuándo va a volver), negación de la realidad, aislamiento y ambivalencia (parece no afectarles la pérdida y responden con preguntas o afirmaciones inadecuadas). Suelen sentir rabia por el abandono y lo expresan proyectándola hacia sus familiares y mediante juegos agresivos, travesuras, irritabilidad, o pesadillas.

  Niños de 7-12 años. En este grupo cabe destacar el hecho de que ya se diferencia la fantasía de la realidad, y también están presentes los sentimientos de culpabilidad. Puede ocurrir que el niño tenga habilidades para comprender la muerte, pero no para afrontarla adecuadamente. Entre las respuestas adaptativas más frecuentes se encuentran la negación (manifestada en comportamientos agresivos o excesivamente eufóricos en un intento de aislarse del dolor que no soportan), la idealización del fallecido, la culpabilidad (en niños que no pueden expresar la tristeza que sienten), el miedo y la vulnerabilidad (enmascarada en hostilidad), y la adquisición de un rol adulto (hermanos mayores cuidando de los pequeños).

Resolución del duelo

Los tiempos de resolución del duelo suelen ser más cortos en los niños y lo habitual es que éste se resuelva en pocos meses, si bien en algunos casos puede prolongarse e incluso producirse reagudizaciones. Se considera resuelto el duelo en una familia cuando existe la capacidad de recordar a la persona fallecida sin llorar ni desconcertarse y cuando se consiguen establecer relaciones nuevas y aceptar retos vitales.

Actividades para ayudar a los niños a elaborar el Duelo

1) Los cuentos son un gran recurso para ayudar a los niños a transitar por esta dolorosa etapa. Constantemente los niños se proyectan, es decir, se identifican con el personaje de la historia y asimilan recursos y estrategias que tal vez no veían viables.

Aquí les dejo una recomendación de mis favoritos:

Vacío
Julieta tiene una estrella
¿Dónde está el abuelo?
El Árbol De Los Recuerdos

2) Animar a los niños a hablar de la muerte y a expresar lo que sienten. Los niños pequeños pueden pensar que pronto les tocará morir a ellos o a otros familiares. Si los niños perciben que sus emociones son aceptadas por su familia, las expresarán más fácilmente y resolverán antes su duelo. Una buena fórmula para ello podría ser expresarse de la siguiente manera: “Si tienes ganas de llorar y estar triste a solas, me parece muy bien, pero después de estar así durante un rato, sería bueno que hablaras con alguien de cómo te sientes. Si quieres, puedes compartir tus sentimientos conmigo, aquí estoy para escucharte”.

3) Escribir un diario con los recuerdos que quieren mantener de la persona que falleció al tiempo que escriben su progreso día con día les ayudará a los niños a documentar sus emociones y ver el avance que tienen.

No debemos olvidar que el duelo infantil es diferente del adulto, por lo que los niños no suelen expresar sentimientos de tristeza o apatía, sino generalmente cambios de humor, disminución del rendimiento escolar, problemas de sueño o alimentación.

Si estas interesado en conocer más del tema te dejo una referencia bibliográfica que te puede ayudar. En caso de sentir que la situación está fuera de tus manos no dudes en contactar a un profesional.

 

Elaborador por:
Diana Arreola Torres
Mtro. Psicopedagogía

Primeros Auxilios Emocionales

¿Cómo ayudar en una situación de crisis emocional?

Diana Arreola TorresMtro. Psicopedagogía

Una de las preguntas más frecuentes que recibo en el consultorio y que particularmente encuentro muy interesante es ¿Cómo poder ayudar a las personas en caso de crisis? y ¿Cómo reaccionar para literalmente no estorbar?, pues bien, en momentos de incertidumbre, dolor y agonía nuestra actitud se puede convertir en un eslabón o en una carga para la persona que está viviendo un mal momento.

He recopilado varias ideas que estoy segura serán de ayuda para saber actuar ante una contingencia emocional.

Pregunta qué quieren de ti
En una situación de dolor, duelo o tristeza una de las primeras preguntas que deberías hacer es: ¿qué puedo hacer por ti? Esta pregunta es clave para poder ser un verdadero apoyo emocional incluso mucho más que el indagar lo que ha pasado y sacar tus conclusiones frente a la persona en cuestión. Dale prioridad al bienestar de la persona y no a tu curiosidad.

Escucha lo que se te dice 
Saber apoyar es también saber escuchar y ofrecer la contención necesaria que la otra persona requiere para poder liberar sus tensiones. No tomar un rol activo en ofrecer estrategias y liderar la situación es fundamental. Apoyar es mostrarse dispuesto a ayudar a la otra persona, escuchar sus necesidades y no saturarla con consejos. Lo más importante que puedes hacer es practicar la escucha activa, es decir, hablar menos que la otra persona y hacerlo para que sea ella la que, si quiere, pueda expresarse.

No menosprecies los silencios
Como sociedad le hemos hecho muy mala fama al “silencio” con la frase de silencio incómodo, cuando en realidad lo que el silencio ofrece es maravilloso y terapéutico, es en el silencio cuando realmente podemos escuchar nuestros pensamientos. No tenemos por qué sentir incomodidad si el tiempo que pasas dando apoyo a otra persona está lleno de silencios: es normal. La compañía física es fundamental y las palabras son algo secundario casi siempre. Transmítele a la persona que para ti no hay ningún problema en permanecer largos ratos sin decir nada. Así no tendrá que actuar por compromiso durante tu presencia.

Llorar es liberador
Parece absurdo tener que decirlo, pero nunca está mal recordar esto. Hoy en día llorar está mal visto, sobre todo en el caso de los hombres, sin embargo, es un mecanismo presente en todas las culturas que sirve para descargar tensiones, agotar al organismo y, en cierto modo, aliviarse. También es un buen momento para estrechar lazos por medio del abrazo, ya que este contacto físico puede hacer que de ese momento en adelante la persona que está triste se sienta más protegida y libre de expresar los pensamientos y sentimientos que la afligen.

Da un lugar a su intimidad
Prestar apoyo emocional a alguien no significa que forcemos a la otra persona a revelar todos los motivos de su tristeza a cambio de tu compañía. Una cara de este sentimiento de aflicción es verbalizable, pero hay otra que irremediablemente queda en la intimidad y es subjetiva, o bien la persona prefiere no revelarla. Es importante respetar eso.

Observa los detalles importantes
Alguien que pasa por un mal momento es capaz de pasar mucho rato cavilando sobre lo que le pasa o centrándose en sus emociones y, por ello, es capaz de olvidar cosas importantes de su día a día. Si puedes, procura estar ahí para fijarte si esta persona está pasando por alto cosas importantes tanto en su planificación del día a día como en los pequeños gestos y movimientos que pueda hacer.

Respeta su deseo de soledad
Hay muchas personas que prefieren estar solas cuando están tristes. Por eso, no te sientas presionado en estar al lado de ellas digan lo que digan y hagan lo que hagan. Dejándoles un espacio puedes estar ayudando a que se recuperen y, en todo caso, siempre puedes aclarar que pueden contar con tu compañía en cualquier momento si en algún momento les apetece.

Elaborador por:
Diana Arreola Torres
Mtro. Psicopedagogía