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octubre 2020

9 sencillos consejos de padres de «homeschooling»

Ante esta situación excepcional que se está viviendo en los hogares, las familias que en el mundo han optado estos años por el homeschooling, es decir, por la educación en el hogar, están ofreciendo algunos sencillos consejos a los padres para ayudarles en este momento de prueba. Y aunque las dificultades son palpables también se abren posibilidades para conocer mejor a los hijos y desarrollar con ellos algunas de sus capacidades. Estos son algunos consejos de estos padres veteranos que recoge la versión en inglés de Aleteia:

1. No intentes recrear la escuela en tu casa.

El confinamiento en los hogares se alarga y todavía no hay certeza de cuando acabará. Como padres es bueno ayudar a los niños a aprender juntos pero no hay que intentar replicar su día a día escolar en casa.

Según estos padres veteranos en la educación en el hogar hay que resistir al impulso de planificar cada minuto porque aunque es bueno tener objetivos, un horario muy rígido puede ser sofocante. Es importante avanzar pero ser flexibles. De hecho, avisan que se necesitan semanas para convertir el salón de casa en un aula en el que haya un ritmo, unas pautas.

“Si su hijo tiene que ir a la escuela en casa mientras esté en cuarentena, tenga en cuenta que puede hacerlo todo en 2-3 horas, fácilmente. O podrían sentirse más cómodos para que su cerebro lo haga en 8 con muchos descansos y distracciones en el medio. No intentes forzar algo, el entorno es completamente diferente y eso tendrá un impacto. No es bueno ni malo, simplemente es así”, afirman estos padres expertos.

2. Leer en voz alta

Muchos padres que practican el homeschooling coinciden en la importancia de leer en voz alta. A los niños de todas las edades les encanta que les lean y aprenden mucho de esta manera.

Leer en voz alta con ellos realmente une a toda la familia. Inspira a los niños en su juego, fomenta su imaginación, amplía su vocabulario y su comprensión lectora. Es además una forma fantástica de aprender sobre todas las materias.

3. Si trabajas desde casa hay un salvavidas: ¡audiolibros!

En este tiempo de confinamiento debido al coronavirus hay muchas familias en las que las clases en casa se complican porque además deben compaginarlos con el teletrabajo. Una solución para cuando se necesita mantener a los hijos ocupados durante un buen rato sin que la televisión entre en escena son los audiolibros. Además, en niños mayores de cuatro años se les puede poner un audiolibro mientras se les da algo que hacer con sus manos (plastilina, dibujos…).

4. Deja espacio para el aburrimiento.

Un consejo de padres veteranos en homeschooling: no intentes mantener a tus hijos todo el día con una infinidad de actividades. De hecho, el aburrimiento debe tener también su espacio y conduce a la creatividad y al aprendizaje. Si los padres intentan pasar todo el día entreteniendo a sus hijos acabarán quemados muy pronto.

Deje a sus hijos solos, y puede que te sorprenda en qué tipo de aprendizaje fuera de lo común se sumergen. Y todos estarán más felices si  se deja suficiente tiempo en su día para jugar y explorar de forma abierta y no estructurada”, afirman estos padres.

5. Sigue a tu hijo

Este tiempo de confinamiento ofrece la oportunidad a los padres de sumergirse de manera más profunda en los intereses de los niños. Ahora es un buen momento para que los niños aprendan sobre cosas que le interesen. Si por ejemplo desde la ventana se ve una roca o una montaña y pregunta: «¿De dónde vienen las rocas?», aprovéchalo. Investiga y aprended sobre ello hasta que los niños estén satisfechos. Para ello, es bueno preguntar qué le interesa al niño y sobre qué quiere aprender. Puede ser una gran oportunidad.

6. Enseñar habilidades para la vida

Todo este tiempo no estructurado en el hogar es una oportunidad propicia para enseñar a los niños más mayores sobre habilidades prácticas que les serán muy útiles en su vida. La limpieza y la cocina son prioridades, son algunas de las cuestiones más básicas. Pero hay mucho más que pueden dominar durante este tiempo: clases de pintura, coser o aprender cuestiones de electricidad, carpintería o fontanería. Aprender idiomas a través de internet o incluso observar el teletrabajo de los padres en ciertos asuntos puede ser también muy útil en su formación.

7. Aprovechar bien el tiempo de la mañana.

A primera hora de la mañana, después del desayuno y de vestirse, es cuando la mayoría de los niños están en su mejor momento. Su capacidad de atención es máxima y están frescos. Piensa cuidadosamente en lo que quieres enfocarte durante esta valiosa hora del día.

Hacer el trabajo más importante a primera hora de la mañana simplificará enormemente el día. De hecho, el tiempo enfocado de la mañana es muy popular entre los padres que optan por el homeschooling.

8. Prudencia en el tiempo frente a la pantalla

El mundo vive una crisis internacional sin precedentes y muchos padres lo están afrontando como buenamente pueden pues deben además trabajar desde casa.  El tiempo frente a la pantalla puede ser una excelente manera para que los niños aprendan mientras los padres pueden hacer otras cosas (como trabajar desde casa).

Dicho esto, si se puede limitar o evitar por completo el tiempo de pantalla es posible que te sorprendas al descubrir que la vida en el hogar es más fácil. Muchos niños, especialmente los menores de 6 años reaccionan mal cuando se debe apagar la pantalla.

Eliminar el tiempo frente a la pantalla puede evitar altibajos y mantener las cosas en equilibrio. Una madre explica que aprendió “esta lección de una manera difícil. Tengo tres hijos menores de 6 años y, después de muchas pruebas y errores, descubrí que se comportan mucho mejor en días sin pantalla. Hago todo lo posible para limitar la televisión y las películas a 2-3 veces por mes, y guardo esas raras ocasiones para cuando realmente lo necesito (llamadas telefónicas de trabajo, por ejemplo)”.

Hacer el trabajo más importante a primera hora de la mañana simplificará enormemente el día. De hecho, el tiempo enfocado de la mañana es muy popular entre los padres que optan por el homeschooling.

9. Déjalos jugar

El juego es claramente lo mejor para la educación de la primera infancia, y los beneficios del juego no se evaporan a medida que los niños crecen. Jugar es una forma poderosa de aprender para niños de todas las edades.

Los niños pueden aprender a través de juegos de mesa. El juego imaginativo no es una distracción de su educación. Puede ser la parte más importante de su educación, ya que es a través del juego que sintetizan y dan sentido a todo lo que han aprendido.

Elaborado por:

Religion en libertad “9 sencillos consejos de padres de «homeschooling» que pueden ser muy útiles para esta cuarentena”,  www.religionenlibertad.com

Principios para educar con afecto y lógica

La educación se fundamenta en una relación, no en un procedimiento.

La educación en el hogar implica grandes dosis de claridad mental  y autocontención para enfrentar el desgaste emocional que se deriva de  la formación del carácter en un niño o adolescente. Sólo el amor que sentimos por nuestros hijos proporciona el combustible necesario para mantenernos en el arduo camino de la educación, sin claudicar ante las dificultades de nuestra elección de ser padres.

Dos de los ingredientes principales para educar con efectividad son el afecto que orienta nuestras intervenciones y la lógica para definir las mejores alternativas de acción.   De hecho, la ciencia es la especialización formal y sistemática del sentido común.

Combinar el afecto y la lógica

No interactúes con tu hijo cuando él o tú  estén tristes, enojados, cansados o con fuertes cargas emocionales; es necesario dejar tiempo para tranquilizarse: esperar hasta que tú puedas intervenir bajo tus mejores condiciones.

Las preguntas fuerzan a los niños/adolescentes a pensar y aportar soluciones; es necesario que ellos enfrenten sus problemas y no tú, pues te irritarás. No asumas la responsabilidad de tus hijos.

El poder es uno de los asuntos más importantes entre niños y adultos. Cuando son pequeños y advierten que no tienen poder sobre casi nada llegan a la conclusión de que son insignificantes: hacen lo que les ordenan los adultos y no toman decisiones; en estos casos su creencia se centra en obtener algo de control, lo cual se convierte en un objetivo más importante que tomar decisiones. Cuando ofrecemos a los niños opciones en vez de sólo dar órdenes, no resulta necesaria la lucha por el poder. Cuando ordenamos, nosotros somos los dueños de la elección, dejando al niño un solo camino para ganar la lucha: hacer oposición. La posibilidad de varias alternativas facilita la elección sabia de los niños.

Evita las siguientes intervenciones verbales o conductuales:

  • Manifestar ira o disgusto.
  • Explicar el valor de las consecuencias.
  • Moralizar o amenazar.
  • Hablar demasiado.
  • Sentir pena y claudicar.
  • Modificar la consecuencia con el objetivo de “emparejar la situación”.

Cada intervención debe consistir en sólo una frase y es conveniente iniciar con: “He notado que…” seguido de algo personal acerca de tu hijo (positivo y verdadero). Es importante que tu afirmación  no se enfoque a las actividades escolares o del hogar sino en la vida personal de tu hijo.

Cuatro principios básicos para la aplicación de la educación con Afecto y lógica.

1. Comparte el control.

2 .Comparte el pensamiento

3. Equilibra las consecuencias con la empatía.

4. Mantén el autoconcepto saludable de tu hijo.

Un objetivo central en la educación es lograr que los niños cooperen. Ese objetivo se logra cuando proporcionas opciones.

Reglas para ofrecer opciones:

Asegura la elección que tú quieres. Nunca proporciones una opción que quieres y una que no; invariablemente tu hijo escogerá la que tú no quieres; conviene que propongas alternativas aceptables; por ejemplo:

  • Esta tarea debes terminarla en esta semana: ¿prefieres hacerla el jueves o viernes?
  • ¿Juegas con respeto a las reglas o ves a tus hermanos jugar?
  • Nunca proporciones una opción a menos que puedas permitir que el niño/adolescente experimente las consecuencias de tal elección.
  • Nunca propongas alternativas cuando está de por medio un peligro para el niño/adolescente.
  • No proporciones alternativas que no se puedan cumplir en los siguientes diez segundos.
  • La presentación de las opciones es importante; inícialas con: Selecciona entre_ o _; ¿Qué prefieres: _ o _?; ¿qué sería mejor para ti: _ o _?
  • Cambia la estructura de la comunicación: En lugar de decir: “no me hables así”, puedes decir: “con gusto te escucho cuando tu voz suene como la mía”.

El mejor momento para proporcionar alternativas es cuando te sientes tranquilo y todo funciona bien.. En tales condiciones es fácil crear una “cuenta de ahorro” de control, utilizando frases como: “tú decides… es tu elección”.  Además en tales situaciones tu hijo no decide nada que pueda tener un efecto directo en ti, sino sobre asuntos que afectan su propia vida. El niño o adolescente que mejor se comporta es el que cree que el adulto es razonable y asume el control sólo cuando es necesario.  No pueden hacerse retiros de la “cuenta del control” si no ha habido depósitos previos.

Gestión de las consecuencias.

El padre efectivo administra las consecuencias con empatía y comprensión, sin ira ni largos mensajes. Cuando un adulto utiliza la empatía al describir las consecuencias, la mente del niño tiende a enfocarse más en el error; entonces fabrica un proceso de corrección de la decisión equivocada que causó el error.

Consecuencias con empatía:

Los niños aprenden de sus errores cuando:

  • Experimentan las consecuencias de sus errores.
  • Los adultos intervienen con empatía.

Las elecciones equivocadas tienen consecuencias naturales. Los adultos tienden a reprimir y reñir, pero los niños/adolescentes aprenden mejor de sus consecuencias cuando los adultos empatizan. Si el adulto reprime a los niños/adolescentes, éstos pueden transformar su molestia  sobre su error en ira contra el adulto; en estos casos no aprenden la lección.

Un error puede convertirse en un maestro excelente si el niño/adolescente experimenta las consecuencias de su mala decisión. Sin embargo, es la empatía manifiesta del adulto la que dirige el dolor de las consecuencias  hacia su memoria y la convierte en una sabiduría con futuro.

  • Manejo de la disciplina bajo tus condiciones:
    • Fundamenta una relación positiva con tus hijos.
    • Establece límites protectores con planteamientos sólidos.
    • Comparte el control.
    • Implementa intervenciones disciplinarias que frenen las conductas indeseables en su infancia, evitando la necesidad de consecuencias.
    • Dilata las consecuencias.
  • Si las consecuencias se aplican de forma inmediata, independientemente de las condiciones adecuadas, se invierte más tiempo y es menos eficaz porque:
    • El niño/adolescente se encuentra en una situación emocional más que en un estado pensante.
    • El adulto está bajo tensión pues está quitando tiempo a sus actividades programadas.
    • El niño/adolescente adquiere cierto poder al controlar las actividades del adulto.
    • En conclusión: atiende a tus hijos en tu tiempo, bajo tus condiciones, con interacciones breves, suaves. Elabora preguntas cortas.

Diferencia entre consecuencias y castigos: Cuando los niños/adolescentes cometen errores, sufren. Es importante la interpretación de la proveniencia del dolor (interno o externo; esta deducción depende sobre todo de las circunstancias y de las reacciones adultas. Cuando sufrimos, nos preguntamos sobre la causa de la pena. La respuesta es vital: si la causa es el profesor, mi padre… enfocaré mi atención sobre esas causas y no sobre mi conducta. En el castigo, el dolor proviene de fuera; en las consecuencias, proviene de mi conducta.

  • Guía para la administración de las consecuencias:
    • Haz que las consecuencias se apliquen tan cerca como sea posible del tiempo y lugar de la infracción.
    • Proporciona al niño/adolescente la oportunidad para involucrarse en la solución/decisión.
    • Administra las consecuencias con interés tranquilo para que el niño/adolescente relacione el dolor con su conducta.
    • Proporciona la oportunidad para desarrollar un nuevo plan de conductas: así se orientará hacia el futuro.
    • Permite que hagan sus propios juicios de valor.
    • Enseña técnicas para la solución de problemas.
    • Permite que los niños experimenten poder: capacidad para resolver sus propios problemas y desarrollo de autocontrol.
    • Palabras mágicas:  ¿Qué te gustaría que sucediera? ¿Quieres mi opinión al respecto? ¿Es posible que…? ¿Cómo te sientes acerca de…? ¿Hay una posibilidad de…? ¿Cómo crees que funcionará? ¿En una escala de 1 a 10 qué tan buena decisión crees que sea? ¿Quieres saber lo que otras personas han hecho al respecto?
  • Guía para la utilización de consecuencias en casa:
    • Combina las consecuencias con empatía más que con culpa, juicios o ira.
    • Permite que tus hijos sean responsables de sus propios problemas; si ellos detectan que te involucras profundamente te asignarán sus problemas.
    • Prima el esfuerzo como un atributo del éxito más que la suerte, el trato preferencial o centros externos de control.
    • Reduce los premios “tóxicos”: las notas u otro tipo de reconocimientos no pueden ser la medida de su valor.
    • Mide el éxito en base a la aproximación hacia un objetivo estándar, más que en relación con un rango o comparación con otros parámetros
    • La consistencia es fundamental.

Los premios tienen a exigir multiplicaciones en el futuro, pues es una creencia insaciable. Lo mismo sucede con los castigos que deben incrementar su severidad gradualmente hasta hacerse imposible su aplicación. Casi siempre el sistema de premios y castigos es temporal y malicioso.

Educación bajo el principio de realidad

Los padres tienen que trabajar para erradicar la siguiente norma en sus hijos: “veo, deseo, creo que lo merezco”. Cuando una persona cree que se merece algo reacciona de manera diferente a cuando sienten que se lo han ganado. Los niños y adolescentes actuales están muy acostumbrados a tener privilegios; la radio la televisión, las canciones y los anuncios comerciales alimentan esta “necesidad: los comerciales de fast food los convencen de que no tienen que esperar la preparación de un alimento; la industria de los cosméticos enfatizan que se merecen un pelo extraordinario; los vendedores de automóviles tratan de persuadir de que todos nos merecemos un coche que nos coloque arriba de todos los demás. Las personas que sean atrapados por esta norma serán egocéntricos terminales.

Efectos de la mass media: el comentario de que el “medio es el mensaje” es más que una simple observación –es una profecía. Las películas y la televisión consumen muchas horas diarias en la vida de un niño/adolescente típico; la influencia es enorme. Además de los contenidos francamente negativos, el peligro más sutil es la forma inmediata en que se resuelven problemas interpersonales, además de que los constantes cambios de programación afectan su rango de atención. Estos factores crean percepciones que a su vez llevan a expectativas y cuando éstas no se cumplen, se deriva una conducta inadecuada.

Efectos de la tecnología: Incesantemente exigimos más velocidad y perdemos la capacidad de la contemplación; exigimos perfección y así perdemos  la oportunidad de desarrollar experiencia y sabiduría por el aprendizaje de nuestros errores.

Pretender una intervención con un niño sin conocer sus variables íntimas es como esperar que un disparo dé en el blanco en la oscuridad.

Las familias Amish de Wisconsin Central  consideran a los niños como “un regalo del Creador” y cada uno tiene un lugar en la familia y en la comunidad; por la misma razón cada niño tiene un trabajo que es vitalmente importante para el funcionamiento de la familia; cada adulto es responsable de los demás y tiene que ser un ejemplo para los niños. El autoconcepto entre los amish no es un asunto a tratar, sino que se deriva de sentirse capaces.

John Rosemond en su obra “Six-point plan for raising happy, healthy children” sugiere:

  • Los padres que se esfuerzan por hacer a sus hijos felices, criarán niños incapaces de hacerse felices a sí mismos.
  • Los padres que tratan de evitar las frustraciones a sus hijos seguramente generarán niños incapaces de manejar la frustración y, en consecuencia, responderán con conductas destructivas (incluso autodestructivas) cuando se sienten frustrados.
  • Los padres que solucionan los problemas que sus hijos hubieran podido resolver por sí mismos (aunque con algo de orientación) criarán niños que claudican fácilmente.

Control: necesitamos controlar nuestras propias vidas; cuando no lo logramos, pretendemos controlar las de los demás. Uso de las opciones:

  • Las opciones deben ser legítimas, sin motivos ulteriores u ocultos.
  • La internalización de la responsabilidad es el objetivo de la disciplina.
  • Tip importante: cuando la aplicación de las consecuencias no funcione, pregúntate:
    • ¿Lo hice con compasión? Si no, mi hijo se enfocará más en mis emociones que en su conducta problemática.
    • ¿Presenté las consecuencias de forma interrogativa?
    • ¿Razoné con mi hijo en la aplicación de las consecuencias? Para evitar la lucha de poder.
    • ¿Apliqué las consecuencias inmediatamente? Es conveniente dar tiempo para la asimilación del aprendizaje.
    • ¿El niño/adolescente sabía cuáles consecuencias se podrían derivar de su conducta?

Elaborado por:

Isauro Blanco “Principios para educar con afecto y lógica”, ASC – blog.ascc.me