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febrero 2020

Importancia de la familia

La familia es considerada universalmente como la unidad básica que supone una profunda unidad interna de dos grupos humanos: padres e hijo.

La Organización de las Naciones Unidas reconoce y afirma la importancia de la familia como un lugar privilegiado para la educación, y con el objetivo de aumentar el grado de concienciación acerca de los temas relacionados con la familia

La familia es el lugar donde nacemos y crecemos, encontramos protección y seguridad, ella es la célula en donde las personas resuelven sus necesidades de protección, compañía, alimento y cuidado de la salud. La  familia es la encargada de propiciar que el niño se desarrolle como miembros de un grupo social, con un sentido de pertenencia, con capacidad de entender y respetar la cultura de su grupo.

La influencia de los padres es imprescindible. El niño aprende a saber quién es a partir de su relación con sus padres. Nadie puede descubrirse a si mismo si no hay un contexto amor y de valoración.

Los sociólogos sostienen que hay tres anillos para la formación de la persona: la familia, el Colegio y la sociedad. Hoy en día la familia compone el anillo que tiene más poder. Es aquel que absorbe a los otros dos anillos.

La importancia de la familia radica en que es el primer grupo a la que un individuo pertenece, por tanto es el primer grupo donde se aprenden reglas, pensamientos, costumbres y reacciones; la familia es una institución en donde se aprenden valores, comportamientos y una educación básica como la que desprenden rutinariamente el núcleo familiar

Elaborado por:

Materna Argentina “Importancia de la Familia”, Materna www.materna.com.ar

 

Recuerdos que nuestros hijos nunca van a olvidar

No es lo material, es lo invisible por lo que te recordarán siempre.

Llegó febrero y con este mes el pretexto perfecto para ponernos sentimentales, sensibles, sensoriales, cursis, amorosos y amistosos para celebrar el mes del amor.

Este artículo está dedicado a los recuerdos que se convierten en “esos” momentos que cuando te detienes y piensas en ellos te sale una sonrisa desde lo más profundo de tu ser.

Detente un momento a reflexionar sobre los momentos especiales de tu vida, ¿recuerdas algún olor, color, emoción o sensación?, ¿Qué personas están de manera permanente en tus recuerdos?, ¿Cuáles son esos momentos que nunca olvidarás?

A continuación, te dejo una lista de momentos que conforman recuerdos dignos de recordar:

1. Momentos Especiales: esas pequeñas situaciones que marcan la diferencia entre unos días y otros. Momentos en los que estás con atención plena a tus hijos, sin celulares y sin interrupciones de cualquier tipo como: cantar una canción, jugar un juego de mesa, bailar ó escuchar música, tocar algún instrumento, colorear algún dibujo, caminar juntos, observar el atardecer en fin… existen un sinfín de actividades que pueden originar un momento especial y hacer que se guarden en la memoria afectiva para siempre.

2. Enseñarles algo con ternura y paciencia: todo lo que se enseña de esta forma a los hijos deja una huella INVOLVIDABLE e IMBORRABLE, desde peinarse, atarse las agujetas, bañarse, tejer, bordar, doblar su ropa, tender su cama, prepararse su chocolate caliente por la mañana, hacer galletas o un pastel hasta realizar algún oficio como carpintería, plomería o algo básico de electricidad. Estas acciones se convierten en recuerdos que atesoramos en nuestra vida adulta. Tal vez no recordemos las palabras que nos dijeron para enseñarnos, recordamos y mantenemos lo que nos hicieron sentir con esas lecciones de vida.

3. Los viajes y los paseos: estos nos dan la maravillosa oportunidad de convivir lejos de la rutina y lo cotidiano. Viajar nos permite vincularnos aún más como familia y resolver juntos las eventualidades que cada viaje ofrece. ¿Recuerdas algún viaje que hayas hecho de pequeño con tus padres?, ¿cómo te sentiste?, ¿conservas alguna foto que te recuerde ese momento?, ¿aprendiste algo?.

4. Las bromas y los juegos: Cada familia posee características diferentes, algunas no pierden nunca el estilo y otras se dan permiso de perderlo en la privacidad de su hogar. Algunas bromas de pronto se convierten en tradiciones, por ejemplo: 28 de diciembre. Recuerdo con mucho cariño preparar alguna broma en familia para ese día desde poner de acuerdo a testigos para que tuviera más peso la broma y todo fuera más real. ¿Tienes en tu familia algo que los identifique por su sentido del humor?

5. Pláticas profundas: pláticas en las que como papás te das el tiempo para conversar y “resolver el mundo”. Es en la adolescencia en donde este tipo de pláticas logran este nivel de profundidad y una de las maneras más efectivas para iniciarlas es comenzar compartiendo anécdotas propias, conflictos actuales, adversidades y nuestra forma de resolverlos. En ocasiones queremos y exigimos a nuestros adolescentes que nos cuenten sus dudas y secretos a manera de entrevista en donde el padre interroga y el hijo responde. Ojo lo anterior solo genera bloqueo y resistencia ya que la comunicación se vuelve unidireccional, en cambio cuando convertimos la conversación en una plática donde las dos partes opinan y cuentan aspectos personales, la comunicación se vuelve hacia los dos sentidos generando un ambiente de confianza. Reflexiona lo siguiente: ¿Cuándo fue la última vez que platicaste de manera profunda con tus hijos o con tus padres?, ¿Recuerdas algún consejo?, ¿Cómo te sentiste?

6. Hacerlos sentir capaces: Esos momentos en los que confías en tus hijos y les transmites esta idea. Cuando hacemos sentir capaces a los niños les generamos confianza y fortaleza. “El impacto de las palabras de los padres es un elemento de fortaleza o debilidad que arrastras a lo largo de tu vida”.

Estos puntos engloban parte de lo que emocionalmente permanece en nuestra alma, en nuestras emociones. Es duro darse cuenta que realmente ningún punto requiere de algo material. Cuando se trata de enriquecernos emocionalmente y crecer el ser humano es mucho más profundo que cualquier videojuego con la última tecnología o el celular más actual que sin duda ofrecerán un buen momento de diversión, pero OJO éste vendrá con VIGENCIA y no con PERMANENCIA en nuestros recuerdos. Apostemos nuestro tiempo a generar recuerdos que se perpetúen la vida emocional de nuestros hijos, nunca es tarde para comenzar.

Elaborado por:
Diana Arreola Torres
Mtro. Psicopedagogía