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septiembre 2016

Semana del Bienestar Integral

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Objetivo General

Promover  hábitos sanos que contribuyan al bienestar integral de la comunidad Vasconcelos por medio de distintas actividades orientadas al bienestar físico, mental, emocional y espiritual.

Actividades durante la semana

Visita a Vía orgánica.
Actividad donde los niños viven la experiencia de entrar en contacto con el proceso productivo de los vegetales y visitan e interactúan también con la granja de animales donde hay gallinas, conejos y pavos.
Pláticas a alumnos acerca de la importancia de una buena alimentación.
Actividad donde una experta en el tema les brinda a los niños información acerca de los benéficos en el organismo de una alimentación saludable.
Promoción de menús de lunch saludable.
Facilitar a los Padres de familia opciones de lunch saludables
Actividades dentro del salón orientadas a fortalecer la inteligencia emocional en los alumnos
Dinámicas y cortometrajes que ejemplifican herramientas de educación emocional.
Espacio de Activación física.
Actividad en conjunto de toda la Institución para promover la actividad física
Obra de teatro con mensaje nutricional
Actividad divertida de los alumnos/as y para los alumnos/as donde medio de una representación teatral se les da a conocer el valor nutricional de las verduras.
Elaboración y promoción de carteles con temas nutricionales
Actividad orientada a crear un ambiente de aprendizaje de acuerdo al tema en la Institución.
Espacio para breve clase de Yoga
Actividad breve para conocer algunas posturas y métodos de respiración de esta disciplina.

Programas Educación Sexual

Esta semana los alumnos de cuarto, quinto y sexto tuvieron talleres y dinámicas como parte del programa de educación sexual que cada año se imparte en Vasconcelos, este taller fortalece la formación integral y de valores que nos distingue.

Inteligencias Múltiples

Inteligencias Múltiples: Desarrollando el potencial de mi hijo.

El doctor Howard Gardner, Director y Profesor de Psicología y ciencias de la Educación en la Universidad de Harvard, ha propuesto desde 1993 su teoría de las Inteligencias Múltiples. A través de esta teoría el Doctor Gardner llegó a la conclusión de que la inteligencia no es algo innato y fijo que domina todas las destrezas y habilidades de resolución de problemas que posee el ser humano, ha establecido que la inteligencia está localizada en diferentes áreas del cerebro, interconectadas entre sí y que pueden también trabajar en forma individual, teniendo la propiedad de desarrollarse ampliamente si encuentran un ambiente que ofrezca las condiciones necesarias para ello.

Por primera vez, en 1993, Gardner señaló que existen siete inteligencias que se presentan a continuación. Identifiquemos el tipo de Inteligencia favorecemos en nuestros hijos.

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Cuanta posibilidad intelectual y capacidad de desarrollo poseemos,  sabemos entonces que no existe una inteligencia general que crezca o se estanque, sino un elenco múltiple de aspectos de la inteligencia, algunos mucho más sensibles que otros a la modificación de estímulos adecuados.

 Tratemos de favorecer en nuestros  hijos el desarrollo de las diferentes Inteligencias con la finalidad de prepararlos para un futuro competitivo en donde la capacidad de adaptarnos a nuevas formas de trabajo y el conocimiento y dominio de nuestras propias Habilidades de Pensamiento serán pieza clave para el éxito laboral y profesional.

Gadner, H. (1983). La teoría de las inteligencias múltiples. Revista Española de Investigación en Educación

Mandalas en familia

Tu vision devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazónAquel que mira afuera, sueña. Quién mira en su interior, despierta.”

Carl Jung

Desde el punto de vista de la psicología jungiana, crear y dibujar un mandala puede ayudar a las personas a reintegrar la fragmentación psíquica y espiritual, manifestar la creatividad y reconectarse con su ser esencial. El mandala te abre las puertas hacia el interior de ti mismo y tu sabiduría interna, te proporciona un refugio donde sentirte a salvo y te aporta una sensación de paz y calma.

Cualquier persona puede dibujar o colorear mandalas, sea cual sea su edad. Se recomienda especialmente su uso en situaciones terapéuticas o en épocas de crisis. Las intensas emociones que muchas veces acompañan a las crisis, no siempre pueden expresarse por completo mediante las palabras, de manera que pueden usarse los mandalas como forma de expresión de dichas emociones.

Dibujar mandalas promueve y fortalece la relación entre la conciencia externa y la vida interna inconsciente de una persona, se recomienda realizar esta actividad en familia, la cual favorece el equilibrio entre los integrantes de la misma, por lo tanto el bienestar.

Para trabajar con mandalas, puedes hacer varias cosas diferentes, se sugiere: 

  • Meditar observando un mandala: para meditar con el mandala siéntate en un lugar tranquilo y observa el mandala de tu elección durante unos tres o cinco minutos. Esto puede llevarte a un estado de relajación al tiempo que estás más alerta de los objetos a tu alrededor.
  • Colorear un mandala: para ello, elije algún modelo ya creado que te resulte inspirador y atrayente, selecciona el instrumento con el que vas a colorearlo (lápices, acuarela, etc.) y siéntate en un sitio tranquilo.
  • Crear tu propio mandala desde el principio: en este caso harías el diseño completo del mandala, y procederías a colorearlo después. Es lo más aconsejable para sacar el máximo partido al trabajo personal con mandalas. Una vez que lo hayas dibujado y coloreado, has de descubrir qué es lo que está expresando. Este trabajo con los mandalas ayuda a despertar tu intuición y expandir tu conciencia, a expresarte mejor con el mundo exterior y a despertar los sentidos, de modo que es posible que empieces a ver con otros ojos las cosas que se encuentran a tu alrededor.

Recuperado desde http://www.cepvi.com

Educar para elegir

“Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos.”

Mahatma Gandhi

La libertad que hoy en día vivimos hombres y mujeres para poder elegir a un gobernante, es una libertad que nos responsabiliza del futuro que queremos para nosotros y los nuestros. La congruencia es un elemento sustancial que hoy por hoy todos los ciudadanos buscamos y pedimos a los futuros líderes del país, por lo tanto, es elemental y crucial formar nuestro sistema familiar con esta base.

Enseñar a elegir a nuestros hijos les proporcionará la suficiente autodeterminación y autonomía para saber como conducirse por la vida. No debemos dejar de lado que para poder elegir también hay que decidir. Muchas veces se elige pero no se decide. Es muy común ver en los jóvenes que eligen algo, y a los cinco minutos, quieren otra cosa, eligen pero no deciden. Si bien es lógico este comportamiento a ciertas edades, sería bueno que poco a poco podamos ir inculcando el hábito de la decisión en cada elección que hacen, no solo en el ámbito de la escuela, sino también en cualquier otro ámbito, comenzando por el del hogar.

Enseñando a elegir y a decidir correctamente, estamos al mismo tiempo inculcando responsabilidad. Es precisamente este valor el que nos recuerda que la “responsabilidad” no es únicamente responder ante uno mismo. Para tener la capacidad de responder tenemos antes que aprender a escuchar, obedecer y respetar a los demás.

Por todo esto es muy importante que tomemos conciencia de la necesidad de defender y de hacer hincapié en estos cuatro conceptos, que muchas veces surgen de nuestra boca sin tomar en cuenta lo que realmente significan: libertad, elección, decisión y responsabilidad.

Tener libertad de elección supone afrontar, tarde o temprano, una decisión con todas las responsabilidades que ella supone. Trabajemos en unidad para que nuestros jóvenes aprendan a elegir y decidir responsablemente para que puedan, de esta manera, forjar su futuro lleno de éxitos.

Arreola, D. (2010) Educar para Elegir.

Cuando caer bien es una obsesión

Quienes sienten ansiosa necesidad de ser aceptados, frecuentemente caen en el error de adornar su propio ser buscando causar una impresión favorable en los demás. Lo anterior refleja la inseguridad del individuo, la cual requiere de simple esfuerzo para superarla; nosotros como padres podemos ayudarla a dar un primer paso.

Podemos estar de acuerdo con lo siguiente: como parte del desarrollo personal, es razonable y positivo que uno se plantee hacer cosas para gustar a los demás. No obstante, son muchas las personas que, aun entendiendo como trascendental la opinión que suscitan en los demás, no saben ganarse afecto, consideración y simpatía de los seres que les rodean.

El problema toma dimensiones mayores cuando este tipo de individuos pretenden seducir a sus semejantes para obtener amor, reconocimiento, ayuda o respeto, lanzando al entorno una especie de señuelo esperando una respuesta, la cual no siempre es la esperada y en su lugar hay indiferencia o, peor aún, desprecio. Entonces se atribuye el fracaso a la incomprensión del otro o a su escasa sensibilidad para apreciar las virtudes de la persona en cuestión.

Lo indicado es aprender a medir la intensidad de nuestras propias actitudes con respecto a la interacción con los demás, para no parecer entrometido o manipulador, o por el contrario, ser calificado de orgulloso y arrogante cuando se ha tomado la decisión de mostrarse discreto en extremo, pues lo único que se hace es disimular la inseguridad.
Quien trata de conseguir el respeto de los demás poniéndose siempre en primera línea de acción para mostrar su capacidad e inteligencia, corre el riesgo de convertirse en un gran tirano que sólo obtendrá seres sometidos o enemistades.

Educar en la Autoaceptación es clave para el desarrollo de una personalidad saludable. Está comprobado que personas que se muestran espontáneas y relajadas crean a su alrededor una aureola de admiración, respeto y cariño, sin imitar comportamientos.

Detengámonos a reflexionar con nuestros hijos los siguientes rasgos de nuestra personalidad:

Actitud ante la vida: El pesimismo, desconfianza, intolerancia, autosuficiencia o egocentrismo no sólo no gustan a nadie, sino que no conviene albergarlas en nuestro interior. Es imprescindible revisar nuestro estado de ánimo y controlar nuestros sentimientos y emociones, para que no interfieran en las relaciones con los demás.

Tolerancia: Para caer bien no hay nada mejor que querer a los demás, escucharles, respetar sus emociones y situarse en su lugar. Es importante aprender a escuchar a la otra persona para que se sienta acompañada y comprendida.

Seguridad: Mostrarnos seguros de lo que hacemos, por ejemplo, al utilizar tono de voz adecuado y firme o al mirar a la cara a la persona que nos estamos dirigiendo.

Tomar Riesgos: Preguntemos lo que no sabemos, sin miedo a hacer el ridículo o a pasar por ignorantes; así, ayudamos a que los demás se sientan importantes y útiles.

La manera más sencilla de triunfar en todos los aspectos es convertirnos en personas más abiertas, tolerantes e interesadas por lo que ocurre a los demás. Tomemos en cuenta que la máxima satisfacción de una persona es mirarse hacia dentro y sentirse bien, conforme con su manera de ser, de pensar y de comportarse, lo demás viene por añadidura.

Es importante analizar en familia que es difícil ser un individuo querido y apreciado por todos, reconocido como sincero, positivo, genuino, alegre, comunicativo y sensible; pero podemos ser muy estimados por quienes nos rodean sin que nuestra personalidad reúna estas características tan cercanas a la excelencia.

Olga Silvia (2012) Utopias y Realidades Universales: Salud y Medicinas. México.: Recuperado de http://www.saludymedicinas.com.mx