Publicado por & archivado en Bienestar Integral.

“Pégame por preguntona”

 

Hoy en día es común encontrar a niños que no son capaces de definir lo que pasa a su alrededor ó su área problemática y en ocasiones esta imprecisión les hace creer tener un problema muy distinto al que en realidad tienen.

Por ejemplo, recuerdo a una de mis pacientes que se molestaba mucho porque su mamá le servía la comida fría solo a ella y a su hermano le servía la comida caliente. Ella no entendía por qué. Se sentía tratada injustamente y se cuestionaba cosas como ¿qué había hecho ella para que su madre le sirviera la comida fría?. Sentía rencor hacia ella y celos con su hermano ya que él comía siempre caliente.

Con este relato de inicio este era realmente un problema, la realidad es que había un trato preferencial para el hermano y por supuesto esto indignaría a cualquiera. Pero en realidad el problema era otro, indagando en su historia, haciéndole preguntas y repasando con lujo de detalle cada uno de los hechos se dio cuenta que en realidad el problema era otro y al cabo de unos meses mi paciente aceptó su responsabilidad en el comportamiento de su madre.

 

A través de un largo cuestionamiento, que en ocasiones ella misma diseñaba, se dio cuenta de que se distraía mucho al momento de comer, además se distraía con el teléfono y ya cuando quería comer se encontraba sola en la mesa con un plato frío. Evidentemente la madre se había cansado de pedirle que comiera a tiempo ya que era una adolescente y debía hacerse responsable de sus hábitos.

Este tipo de situaciones son muy comunes y nos llevan a ciclarnos en una pelea constante ya sea con nuestros hijos ó nuestros padres. Se desvirtúa la realidad y cada quien cree estar en lo correcto ó en lo injusto.

 

Nuestro comportamiento depende del buen funcionamiento de nuestras capacidades cognitivas. Volviendo al caso de mi paciente es posible que esa situación crónica se encontrara afectada por su pobre flexibilidad cognitiva ya que no tenía bien definida la capacidad de percibir el problema de forma clara y precisa. Lo anterior la convertía en la víctima perfecta de su realidad imperfecta.

 

Una de las mejores maneras que existen para desarrollar las funciones cognitivas y ampliar el criterio de nuestros hijos y su autoestima es saber hacer preguntas. Por ejemplo:

  1. ¿Cuál crees que es el problema?
  2. ¿Por qué crees que tu madre te sirve a TI la comida fría?
  3. ¿Por qué está enojada contigo y no con tu hermano?
  4. ¿Tu mamá está enojada contigo cuando hay algo de comer que te gusta?
  5. ¿Cómo reaccionas tú cuando te grita?
  6. ¿Qué sientes? Y ella ¿cómo crees que se siente cuando termina de comer y observa que tú no has comenzado? ¿Qué crees que piensa en ese momento?
  7. ¿Qué motivos te da ella cuando le explicas que estas enojada?
  8. ¿Crees que pueda estar enojada por algo que hayas hecho anteriormente?
  9. ¿Qué crees que arreglaría el problema?
  10. ¿Cómo te sentirías si comieras al tiempo que lo hacen todos?

 

En fin, son solo algunas de las preguntas que se utilizan en el proceso de terapia cuando queremos llegar a la veracidad de los hechos. Haciendo preguntas, esta adolescente fue capaz de definir con precisión el problema, descubrir el patrón de actuación que le causaba dicho problema y entender la postura de su madre y la relación con su comportamiento.

Es este momento en el que se tienen las mejores herramientas para  buscar estrategias y entonces tomar una buena decisión al tiempo que se adquiere una Inteligencia Flexible.

Este patrón de preguntas esta basado en el desarrollo cognitivo llamado “mediación”. Existen personas que son literalmente mediadores natos y no se han percatado de esta gran habilidad que poseen, existen otros que necesitan formación y entrenamiento.

 

Si hoy como papá este es tu caso, el arte de saber hacer preguntas te pondrá en el camino más eficaz, eficiente y respetuoso para intervenir en la educación de tus hijos.

 

Elaborado por:

Diana Arreola Torres

Mtro. Psicopedagogía

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *