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El amor incondicional corresponde a uno de los anhelos más profundos no solo del niño, sino de todo ser humano.

Erich Fromm

Hoy en día la tarea de “Ser Madre” es sin duda una de las tareas más redituables emocionalmente, es un trabajo sin horarios, extenuante, placentero, doloroso,

vulnerable y a la vez reconfortante. Las que somos madres lo hacemos así… de manera Incondicional. La naturaleza nos enseña a defender y a proteger a nuestra descendencia, lo podemos ver con los animales en su instinto de “proteger” de día y “resguardar” de noche.

 

Este artículo está dirigido a todo aquello que creemos es “incondicional” en nuestras vidas; es por esto que te invito a preguntarte lo siguiente: ¿A qué te debes incondicionalmente?, ¿Te lo han enseñado?, ¿Existe el amor sin condiciones?, ¿De alguna forma has condicionado el aprecio o cariño hacia una persona, objeto ó situación?. Estoy segura que las respuestas te serán de mucha utilidad y te sorprenderán.

 

Nuestra familia, el contexto, nuestros antecedentes nos enseñan a afrontar el peligro, temer algunas cosas y amar otras. Sin embargo nadie nos orienta con respecto a nuestra “capacidad” ,es decir, todo aquello que forma parte de nuestra personalidad interna, esta energía que nos mueve y transforma en aquello que siempre quisimos ser ó en lo que siempre queremos evitar ser. Nuestra capacidad para ser incondicionales en el amor está en gran parte medida por nuestro instinto y es este quien nos hace reaccionar de formas que nunca pensamos.

Pero ¿Qué pasa cuando nuestra gran capacidad se ve limitada por nuestra impaciencia y la culpa se hace cargo de nuestros pensamientos? No nos sentimos acaso las peores en nuestro gran oficio y para empeorar la situación nos sentimos las únicas en la gran batalla de cargar todo aquello que nos estorba.

 

Seamos madres, las mejores, las peores, las más competitivas, las que opinan todo, las que lo arruinan o lo construyen, las que crean o lo destruyen, cansadas, arregladas, con ganas, sin ganas, con paciencia, sin paciencia, con dolor, con fuerza etc… Seamos nosotras las que nos apoyemos en esta gran tarea en la que, desde mi punto de vista, NADIE tiene la verdad absoluta pero estamos en el camino de encontrarla con un simple fin. ¡Ser las mejores!.

 

Este mes celebremos por todas aquellas están en el intento de ser las mejores, por las que ya son madres de ideas que aún no han gestado, por las que están en el intento y la simple ilusión de serlo les hace tener la fuerza para enfrentarse a todos los tratamientos posibles, dolorosos ó placenteros con un mismo fin, Trascender con un hijo. Celebremos el ya tan cliché “sexo débil” que hoy saca al nuestro país adelante con todos los medios posibles: doble turno, niñeras de por medio, rutinas rígidas ó flexible, salario alto ó bajo, esfuerzo al mínimo ó al máximo, como sea y de donde sea.

Comenzamos un mes lleno de calor desde muchos sentidos: el ambiente con el gran sol de mayo, las familias con la indiscutible reunión del día 10, las escuelas con sus ya famosos festivales para hacernos sentir las más especiales, las tiendas con sus oportunos descuentos, las amigas con las que siempre hay pretextos para reunirse, en fin. Celebremos la lucha ó la victoria diaria de ser mujer y poder llevar en nuestro vientre 9 meses de ilusiones, cansancio, movimientos de pronto extraños y proyectos que no terminan.

Que mayo también traiga como regalo e invitación abrir todas nuestras capacidades de amar en lo incondicional a todos aquellos seres que nos corresponden a la altura de lo que necesitamos y requerimos. Que la palabra incondicional forme hoy parte de nuestro vocabulario para conocernos en nuestra parte más humana y generosa de agradecer lo mucho que nos da la naturaleza y que se queda en nuestra conciencia tomando forma de bienestar y equilibrio emocional.

 

Así que ¡FELICIDADES! festeja y celebra con los tuyos esta gran oportunidad. Tómate el tiempo de dar las gracias a ti misma y a los que están cerca de ti por formar parte de tu historia, porque en el ejercicio del amar las madres solo lo sabemos hacer de una forma: INCONDICIONAL.

 

Elaborado por:

Diana Arreola Torres

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